martes, 11 de mayo de 2010

¿Cuándo?

Baja por esta trampilla. Le dice el juglar al conejo

¿Cuándo?


Es una pregunta mágica, ella sola construye el pasado, el esqueleto, los cimientos. Sin las respuestas del cuando, no es posible construir presentes complejos, ni proyectarse, infinitas veces, sobre el futuro. El cuando llena de cicatrices, éxitos, cambios y personalidad un presente concreto. El presente nunca es definido más que por un cuando perfecto. Siempre fue un cuando especial lo que destaca la diferencia. Un cuando con solo un grado más a la izquierda, dos milésimas de segundo más o menos en la ejecución de una acción o la simple elección de una camisa construyó tu deseada diferencia. Los cuando, son muy sensibles a las pequeñas modificaciones, estas provocan cambios imperceptibles pero a medida que estos cambios caminan, dejan estelas cada vez más grandes, como la pisada sobre un sendero y las miles de pisadas sobre ese mismo sendero que construyen autopistas. Un cuando es frágil en su composición y degenera, de forma rápida, en un presente distinto. Siempre hay una sucesión infinita de cuandos, pero hay muy pocos cuandos que guarden las llaves del cambio.

Deberás convertirte en un cazador de cuandos o encontrar a un cazador experimentado de ellos. Dice el juglar.


Hay cuandos de colores, de sabores, de emociones. Cuandos alegres, tristes, asustados. Los hay musicales, sociales, culturales. De olores, de ideas, de batallas. De éxitos y de derrotas. Cuandos locos, austeros y cafeteros. Cuandos borrachos, espirituales, sobrenaturales. Cuandos de otros o nuestros, encontrados o robados y algunos que fueron creados. Cuando de fuego, de agua o de viento.

¡Fíjate, conejo! Un cuando, muy pequeño, de hace un momento.

Actor abre la puerta. Sin ese gesto de colocar su flequillo tu no sabrías que no la esperaba, que no es familia, ni una amiga cotidiana. Ahora sabes que le importa y paras y esperas, algo importante sucede.

Entre más cantidad de cuando contengas, más lleno estarás de detalles que marquen tus diferencias porque el cuando mágico se adosa a ti como complemento y no para de hablar, de contar y dialogar con los que te vienen hasta tu puesto a catalogar, estudiar y comprar tus mercancías.
Observa, dice el juglar. Actor se vende como marido.
Y tu, vendes zanahorias ¿Qué diferencia hay?

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