miércoles, 2 de junio de 2010

¿Para qué?

El para que convierte en realidad los sueños, desecha las ilusiones precarias de sabores inconclusos. El para qué convierte y concreta escenarios, gestiona la acción, devuelve lo enriquecido, te permite desechar inservible. Renueva, reconforta, reconstituye cimientos, solidifica estructuras, apuntala detalles, abre caminos. Un para qué lleno, es un desvío, sin pérdida, hasta el éxito, inventa movimientos, ejecuta cabriolas en el aire de los sueños, persigue objetivos y les da caza, sin remedio. El para qué es la savia que recorre los encuentros, que sube, que baja, que tira a la izquierda, que remedia la derecha, que dibuja desde el último puesto de una carrera el camino, más seguro, que te sitúa en el primer puesto cruzando la línea de meta. Un para que es la pura energía que tira de tus miedos, los transforma, los pulveriza convirtiéndolos en polvo de estrellas que quedan revoloteando ,allá, a lo lejos, esperando tu regreso cuando puedas manejarlos convirtiéndolos en complementos magníficos de tu espectacular momento. El para qué lleva a la acción, eliminando la queja y la sensación de impotencia. Destruye el inmovilismo y te convierte en un bólido de carreras. Un para qué perfecto es la madre de los proyectos, el padre de los detalles, el hijo que se convierte en éxito.
Salta conejo.
¿Para qué?


Para que puedas contar a todos los que están en tu puesto reclamando zanahorias del huerto del convento que pega a las espaldas del teatro viejo.

Salta conejo.
¿Para qué?


Para celebrar conmigo que ahora no sólo yo, sino que todos conocen tu nombre Raúl zanahorias de la Pradera.

Los para qués están compuestos de todos y cada uno de los movimientos. Son ligeros y rápidos como el mismo viento. No hay para qués grandes, ni pequeños sólo hay para qués que te llevan y te dejan a las puertas de tus sueños. No tiene sabor y son incoloros sólo los hay ligeros o lentos. Los hay que retornan o te llevan más lejos. Que te llevan directos o que te hacen pasear por rodeos espléndidos.
¡Por fin! La besa.
Lo sé Juan Juglar, ahora contrataré un experto en para qués o me convertiré en uno de ellos.


Recuerda sólo una cosa, Raúl Zanahorias de la pradera, un experto en para qués, también lo es en resolver con éxito todas las antiguas preguntas. Y te aviso, todas las preguntas se manifiestan en un constante movimiento cuando les aplicas un para qué.

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