viernes, 16 de julio de 2010

Alianzas entre Arte y Branding

Laocoonte y sus hijos,
de Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas


Antes de volcarme en estructurar miles de discursos para engarzarlos en medio de joyas de arte. Antes de comprar sin tener en cuenta mis propios intereses o sólo por propio placer estético. Antes de que me dejara llevar por promesas vacías de contenidos. Antes de que me dejara llevar por palabras bonitas y aún extrañas que prometen viajar a la Luna para terminar en Saturno. Antes de esconder mis discursos, mis mediciones, mis estrategias a vistas de ojos esperando acogida máxima, sin pensar, en la mejor forma de comunicarlas. Antes de elaborar exquisitos comunicados internos de recuerdo de palabras. Antes de mirar a Arte, de reojo, cuando se marchaba entre enfadado y contento, diciendo "Adiós" con la mano para venir a encontrarme con todos sus efectos, día a día durante meses enteros, por los pasillos que olvidan mis palabras y nunca terminan de recordar todos sus gestos.

Mañana toca hablar de Arte en reuniones nuevas. Imposible deshacerse de ellos para la próxima ocasión, planifico encuentros sobre bases nuevas persiguiendo hacer realidad la promesa de compatibilizar dos técnicas, qué, hasta ahora, no encontraron huecos de colaboración mutua. Es preciso ser consciente y transmitir a Arte el valor de mi discurso y escuchar, atentamente, el despliegue sobre la mesa de técnicas nuevas para mi y viejas para Arte. Unificar lenguajes para evitar malos entendidos y dejar que la confianza acampe entre profesiones hasta ahora encontradas para encontrar soluciones comunes que permitan el transito de empresa a marca y que revaloricen el valor de mis entregas.

La alianza con Arte

Arte conceptualiza en lenguajes de eterna apariencia emocional. Arte sólo quiere hablar de sentimientos, ideas y acciones que expresan globalidades. De forma, sutil, Arte, no admite fórmulas lineales de desarrollo y pareciera que nunca podremos estar de acuerdo, porque fluctúa en idas y venidas, cada vez más redondas y móviles. El temor, a que despiece la intencionalidad de mi discurso anida en mi pecho hasta que descubro que Arte, lo único que está haciendo es cubrir mis formulaciones con cantidades ingentes de contenidos emocionales, hasta hacer desaparecer los gráficos de los que estoy tan orgulloso. Pero, espero y veo, que sin saber como el impacto del mensaje llega a todos y froto mis manos, seguro de que, mínimo olvidaré los comunicados de ayer.

Pasando el estado de pereza de Arte por escuchar diferencias entre empresa y marca y calmando mis temores más aterradores, descubro el valor de mi discurso y la eficacia del una alianza, cada vez, más estrecha con arte.

Gasto en eventos, es inevitable, pero ahora se como sacar un rendimiento tangible a la inversión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario