miércoles, 21 de julio de 2010

Experiencia de marca y lecturas equívocas de estrategias.

Experiencia de marca

Si el momento actual pareciera que ofrece este tipo de fórmula de trabajo sobre experiencias de transformación a marca sólo a empresas ya consolidadas y en fases amplias de expansión. Si se sospechara, que la construcción y desarrollo posterior de una marca, es un gasto reservado a grandes proyectos con grandes posibilidades de inversión, sería sólo por una lectura, algo errada del concepto de estos procesos de trabajo.

Lecturas equívocas surgen en empresas que sienten que no pueden optar al funcionamiento como marca porque sus proporciones y el valor funcional de su producto no puede competir a nivel económico en inversión. Sin embargo, la realidad de un contexto de trabajo, que se centra en el carácter de transformación de empresa a marca, sucede y puede darse con facilidad en todo proyecto empresarial, de forma independiente, a sus proporciones y se manifiesta, únicamente, abriendo, con absoluta determinación, la puerta a una visión de futuro. En un momento de crisis donde el comportamiento del gastos económico llega acompañado de algo más, se hace necesario tomar la decisión de observar, con mirada limpia, el proceso de selección donde el cliente elige gastar. Y esa observación, llevará, de forma irremediable, al convencimiento de que es justo el momento de reinventarse.

Cuando se busca revisar estrategias de formación de empleados y campañas publicitarias en vigor, en las que siempre se elige invertir con la intención de mantener un sólo grito o logotipo en el mercado. Es necesario tomar riendas asumiendo la decisión de dotar, al objetivo, con el deseo de convertirse en constructor y en modo de relación con el cliente para transformar ese gasto, que empieza a convertirse en gasto, de no retorno, en gasto que revalorice el valor de todo un proyecto.

"Si buscas resultados distintos , no hagas siempre lo mismo". Albert Einstein

Si hay que establecer una lucha por ganar la partida a ese miedo al cambio, hay que conocer las raíces de este miedo, que convierte nuestras acciones, un infinito número de despropósitos que impiden el crecimiento pero que, sin embargo, nos cuestan lo mismo o más, en inversión.


Una percepción de que mi proyecto no está en esa fase de transformación aparece por un escaso esfuerzo en la dirección que lleva hacia un trabajo de identificación con el valor funcional de tu empresa. Alguien se olvidó de contarte que tus ideas, las manos que ejecutan tu producto, los sueños, metas y emociones que se despiertan en tu cadena, son de un valor incalculable que hablan de tu diferencia, dejando espacio así a que una perniciosa sensación de lejanía de tus propios valores con tu proyecto, campe abriendo ventanas a una certeza de inseguridad porque, ese espacio, sólo se ofrece ante tus ojos una visión parcial de tu proyecto y de las circunstancias actuales, que retroalimenta, de nuevo, la vieja percepción de pérdida de seguridad y te lleva a elaborar una conclusión precipitada, que lee los ámbitos de actuación como limitados o expuestos si se les somete a una inversión "excesiva" dado el momento. Sin embargo, estás invirtiendo, aunque los resultados que obtienes no sean ni remotamente tan óptimos como los resultados que ayer conseguías utilizando las mismas estrategias.

Si hablamos del sector de eventos, podemos observar, como se desarrollan y ponen en pie la misma cantidad de acciones que en otros tiempos de más holgura económica. La fluctuación degenerativa causada por la actual situación de crisis y según estimaciones de estudios elaborados por eventoplus, solo aparece reflejada en una pequeña reducción de gastos que no influyen directamente en la contratación de piezas artísticas, ni en la organización de los mismos. Pero es allí, donde los despropósitos se manifiestan de forma más evidente porque dada la inversión ¿porqué no se toma, de forma masiva, la decisión de lograr sacar de ellos el máximo de utilidad?

La experiencia de marca, es una elección que no afecta a los presupuestos y que habla de cosas que no tienen nada que ver con la política de gastos e inversión.

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