martes, 24 de agosto de 2010

Organización de eventos. Cuidando el valor emocional

Se pueden organizar eventos sin conocer nuestra diferencia copiando estructuras de la competencia o dedicándose a competir con ella en el valor funcional de nuestros manteles, cubiertos, artistas, chef y recursos técnicos, generando un grado de utilidad mínimo y una repercusión boca a oreja deficiente. Podemos crear una imagen de empresa de gran prestigio y solvencia o joven y dinámica a la par de sólida con un golpe de efecto en la elección de elementos, colores y sabores pero el impacto provocado será en de hasta mañana porque a fin de cuentas ¿que vendemos, lo mismo que la competencia? si mañana el competidor más cercano indica a gritos que bajó los precios o que se cambio de rosa a moreno ¿quien se acordará del evento? Se acordará tu bolsillo, que sabe, que de recuperar inversión poco queda.

Pero podemos elegir organizar eventos que cuenten nuestra historia que convertida en aventura dará espacio para que cuenten las suyas, generará diálogo que logra empatía y ayudará a compartir experiencia que es donde se sacan a los amigos verdaderos. Podemos elegir ser y no buscar más la diferencia. Podemos organizar eventos donde el boca a oreja sea inmenso por la necesidad de contar la experiencia. Podemos jugar a ser glamurosos pero siendo nosotros logrando impacto de imagen, fidelizando relaciones, captando clientes potenciales y logrando una identificación completa con nuestra cultura de marca. Podemos irnos a casa sabiendo que no es preciso soñar para rentabilizar la inversión que acabamos de hacer ya y sin dar más tiempo mañana y pasado mañana hasta varias generaciones que están por llegar. Podemos elegir ser diferentes sin temor a perder un ápice de credibilidad o dinero.

Resulta necesario saber de donde venimos, saber donde estamos y elegir donde queremos llegar en solo un suspiro respondiendo preguntas simples como ¿Quiero dar rentabilidad a esta inversión?

¿Donde encuentro el valor emocional en la empresa? sin ser consciente acabo de ir creándolo cuando decidí cuidar el valor funcional para transformar mi modelo de negocio a marca. Mis esfuerzos han de centrase ahora en crear el mensaje, traducirlo a una aventura a la que invitar a mis clientes. Prepararme para escuchar historias nuevas, generar diálogo y compartir experiencias. Y adecuar el mañana para gestionar relaciones de éxito sin precedentes con amigos que se convierten en fans y en usuarios convencidos de mi marca. Que saben que si en algo fallo podrán sentarse a mi mesa y esperar el diálogo que arregla para volver enseguida a compartir nuevas experiencias. Hablamos de beneficios que trae el cambio de la palabra cliente a amigo.


Eventos para transformar clientes en amigos

Espacios de encuentro con el cliente que se convierten en eventos donde empezar a poner en juego mi concepto de marca.
Cualquier lugar donde se disponga de tiempo para generar escucha activa y diálogos que me ayuden a compartir grandes divertidas, excelentes, grandiosas, aventureras historias que inviten a compartir perfectas y profundas experiencias.

Aprovechamos encuentros que generan estos espacios:

Lanzamientos de productos
Juntas
Fiestas
Congresos
Encuentros
Y cualquier momento donde tengamos la suerte de tenerlos a todos cerca generando ambiente de fiesta.


La cuestión es simple hay que elegir ser un jugador de alta competición en el mercado y para ello se ha de decidir si me quedo con el grito del mercado, que todos huyen o decido hacer algo nuevo. Elegir entre me quedo con eventos que todos aprovechan pero a los que no saco rendimiento alguno y aprovecho la inversión para probar conceptos distintos. Me quedo con Seguir jugando a gato y al ratón de zapping televisivo o aprovecho lo que ya tengo para construir a lo grande mi diferencia. Y opto por andar construyendo valor reputacional cuidando mi valor funcional y mi valor emocional.

Organización de eventos para cuidar el valor emocional de una empresa que quiera transformar a marca.

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