miércoles, 25 de agosto de 2010

Organización de eventos. Cuidando el valor de responsabilidad social

Se pueden organizar eventos sin saber que de una interacción adecuada puedo sacar miles de rendimientos, puedo leer información que no me será dada por otros medios, puedo entablar diálogos que me descubran necesidades que harán que mi productividad o mi falta de productividad no genere pérdidas por desconocimiento adquiriendo presteza en el manejo del valor funcional de mi empresa. Se pueden organizar eventos sin saber que una historia que entra en juego para generar experiencias nos aporta imagen sólida en vez de trozos incoherentes que se olvidaran en un momento por la falta de lógica. Que una historia logra empatías profundas, lazos de identificación de una fuerza descomunal, que aporta impacto de imagen transformado en mensajes de cultura de marca que sostendrán relaciones más allá de un somero roce. Que las historias provocan necesidad de seguirlas porque son atrayentes y nos atrapa las infinitas posibilidades que despiertan en nuestra imaginación. Que desde una historia se consiguen generar diálogos enriquecedores y la necesidad de compartir experiencias para profundizar relaciones. Que de una experiencia compartida se gestionan mañanas más fructíferos. Que una experiencia compartida despertará un boca a oreja de límites insospechables dando rentabilidad a nuestra inversión. Que compartir una experiencia te hará a los ojos del que está contigo totalmente diferente y generará lazos de difícil rotura si estamos dispuestos a seguir jugando para profundizar relaciones.

Se pueden organizar eventos sin estos conocimientos.

Y se pueden organizar eventos que conozcan todos estos campos de prueba. Eventos que contengan, lo mismo, pero que mágicamente se conviertan en distintos apoyando nuestro empeño en robar actividades que sustraen dinero que nunca volverá a nuestras carteras y que sólo alimentan sensaciones de estar haciendo las cosas bien que mañana se irán de golpe al suelo.

Se pueden organizar eventos que nos permitan gestionar relaciones de gran utilidad. Relaciones de profundo aprecio y seguimiento.

¿Cómo saco yo el valor de responsabilidad social? El juego de las promesas.

Resulta complicado decir que sólo hay una vía disponible para encontrar tu propia promesa, la promesa de tu empleado y la promesa de tu cliente y es el camino que promueve una relación interactiva de gran profundidad y calado emocional. Resulta, algo cómico, leer promesas que grandes empresas que buscan transformación a marcas hacen en el valor funcional. Lejanas perdidas porque han sido sacadas de toneladas de papeles que leen realidades lineales y que les cierran caminos más que abrirlos, dejando nota en el inconsciente colectivo, ya saturado y desconfiado, de que sólo están reconociendo su ineficacia palpable. Resulta tragicómico oír como se esperan promesas de empleados insatisfechos o gordos de ambiente familiar que siguen comportándose como niños que necesitan a su papá y papás que están conformes con ese papel. Resulta espeso comprobar proveedores que prometen por llevarse el gato al agua y que sólo esperan encontrar la forma de engañar luego al que siempre saben que les engaña a ellos.

La única forma de encontrar el valor de responsabilidad social pasa por estar dispuesto a contar tu historia, a escuchar, dialogar y compartir experiencias. Sino es así las promesas son lejanas y están incumplidas de antemano, puede que no se pierdan en el valor funcional pero se perderán todas las oportunidades en el valor emocional de la marca.

El beneficio más grande de organizar eventos cuidando la imagen de marca es el de encontrar el Valor de Responsabilidad Social adecuado para hacer la promesa y el espacio perfecto para arrancar la promesa a clientes, empleados y proveedores.

Los espacios de encuentros son magníficas oportunidades para conseguir Valor Funcional, Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social que den una reputación óptima de marca.

Eventos para empleados

Espacios de formación que se convierten en eventos donde empezar a cuidar la imagen de marca
Espacios de actividades que se convierten en eventos donde empezar a cuidar la imagen de marca
Espacios de trabajo rutinario que se convierten en eventos donde empezar a cuidar la imagen de marca


Eventos para clientes

Espacios de encuentro con el cliente que se convierten en eventos donde empezar a expandir el concepto de marca
Espacios de encuentro con el cliente que se convierten en eventos donde empezar a poner en juego mi concepto de marca.


Organización de eventos para cuidar el valor de responsabilidad social de una empresa que quiera transformar a marca.

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