miércoles, 4 de agosto de 2010

Qué es Marketing de experiencias y para qué usarlo

La transformación de una empresa en una promesa de experiencias. Estructuras de Branding con Marketing de experiencias.

¿Para qué? para tener absoluto conocimiento y espacio de acción e interacción en la experiencia que el cliente va a obtener usando nuestros productos y servicios. Para construir una personalidad de marca adecuada, llena de contenidos racionales y emocionales que marcarán las diferencias con nuestra competencia difícilmente copiados y aplicados en estructuras que sin quererlo y sin saberlo, son diferentes. Para construir mensajes que hablen desde nuestra diferencia, que llenos de contenidos diferenciadores, sean siempre nombrables sin caer en las frases hechas que nos identifican con toda la competencia. Para olvidar fracasos repetidos de campañas publicitarias de atención tenue que vuelven a identificarnos con la competencia que combina sus respuestas tímidas, con las tuyas, creyendo que se vive en el mundo de lo políticamente correcto, cuando a lo que se está jugando es a copiar estructuras que no obtienen verdaderos éxitos porque no nos posiciona como punteros. Para lograr empatía, implicación y pertenencia evitando toda esa proyección de errores de cálculo en empleados mohínos que sienten que llegan, se mueven y trabajan en casa ajena repartiendo sonrisas huecas, frases corteses que rayan la indecencia cuando el cliente las siente como las mismas que oyó ayer en nuestra casa o la casa de la competencia. Para construir un espacio de ocupación y preocupación que comparte puntos en común con su vida personal y su vida profesional evitando caminos a la separación que lleva a esperar un sueldo por repetir de forma mecánica operativas y procesos.

Hay que crear historia atrayentes, divertidas. Complejas o simples pero que inviten a la aventura, creando campos de juego donde se quiera participar, creando una estructura dramática perfecta que defina con claridad nuestra personalidad de marca y nombrando objetivos por los que, a pesar de constituirse como grandes esfuerzos, es fácil luchar.

El campo de juego de las experiencias compartidas es el que hace que el movimiento sea constante hacia un enriquecimiento.

El hecho de haber vivido o presenciado algo, arroja un valor que se traduce, en una sensación de autoridad argumental que convierte a quien ha vivido la experiencia en alguien que necesita contar lo acaecido. Contabilizar ese suceso para aprovechar el proceso generando experiencias agradables y satisfactorias para transformar a nuestros clientes en fans dando la oportunidad de que se genere un boca a oreja que superando las expectativas que nos ayude a reducir costes en la difusión de mensajes no útiles.

De un conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas se desprende la construcción de conclusiones que llevan a la profundización anudando la vivencia a un conocimiento de calado mental y emocional que permiten a la persona sacar conclusiones propias. Apreciando este proceso, crearemos discursos que se transforman en posibilidad de diálogo con suficiente capacidad para estar en el momento donde en el cliente se despierte la necesidad de volver empírico el mensaje que transmitimos y así aprovechar ese espacio participando del diálogo que evitará que saque conclusiones erróneas de uso de productos y servicios, de identificación de marca, de personalidad de marca que se construyan el modo de vida adecuado que le permita al usuario vivenciar la marca y lograr un correcto posicionamiento.
Una práctica prolongada proporciona conocimiento y habilidad para hacer algo. Conducir esta oportunidad para aplicar entrenamientos en empleados que logren una empatía, la sensación de pertenencia y la implicación adecuada en ellos para conseguir una transmisión de todos los conceptos de marca logrando acrecentar el valor funcional, emocional y social de la empresa.

Si encontramos nuestro para qué concreto como marca atendemos encontraremos el motor de acción para iniciar el movimiento de nuestros deseos y objetivos y la implementación se producirá en todos los momentos donde la empresa, marca, producto y servicios tengan relación con el cliente. Allí donde las experiencias suceden de forma improvisada e imprevista tendremos opción de provocar la vivencia que mejor se adapte a todo el concepto empresarial que manejamos. Obtendremos la capacidad de construir campos de juego comunes donde la identificación, el impacto de imagen, la identificación y la captación de potenciales usuarios construidos con coherencia de principio a fin ofrezcan un valor de posicionamiento claramente diferenciador en nuestro sector.

No hay comentarios:

Publicar un comentario