martes, 3 de agosto de 2010

Qué es Marketing de experiencias y porque usarlo

La transformación de una empresa en una promesa de experiencias. Estructuras de Branding con Marketing de experiencias

¿Porqué? La experiencia del producto y los servicios es un punto que aún no hemos tenido en cuenta. El resumen de la estrategia usada hasta el momento pasa por el uso indiscriminado de mensajes que buscan diferencias en detalles mínimos del producto o servicio, que rápidamente, son rescatados y aplicados en la competencia. Mensajes que seleccionan frases hechas y manidas que nos identifican más de lo que nos diferencia con todo el que vende lo mismo que nosotros. Mensajes que buscan una llamada de atención con una apuesta tímida y vacíos de contenidos que indican un estilo de vida que es, de igual forma, copiado por todo el sector, en caso de que obtenga un mínimo de éxito. Más una proyección de todos esos errores de cálculo en empleados que transmiten mecánicamente todos esos mensajes de memoria, con escasa implicación, ninguna pertenencia a la tarea y con una amplia sonrisa que degenera en una máscara quieta que molesta más que agrada a una clientela que, quizá, encuentre a un empleado algo más amable o discreto que le da lo que busca, en la competencia. Pero tenemos suerte porque corremos con muchas probabilidades de que, esa actitud de acierto en el empleado, sea sólo por un momento, porque ese pequeño éxito del empleado escapa a nuestro control por diversas circunstancias que le pueden afectar su ánimo en milésimas de segundo.

Diría un actor que eso pasa porque no hay historia, no hay campo juego, no hay estructura dramática y faltan objetivos por los que luchar.

El campo de juego de las experiencias compartidas es el que hace que el movimiento sea constante hacia un enriquecimiento.

Si el hecho de haber vivido o presenciado algo, arroja un valor que se traduce, en una sensación de autoridad argumental que convierte a quien ha vivido la experiencia en alguien que necesita contar lo acaecido. No prestar atención a este punto es perder la oportunidad de generar un boca a oreja de dimensiones espectaculares que se manifestará en una reducción de costes en la emisión de mensajes no útiles y en una devolución positiva de más clientes dispuestos a vivir nuestra experiencia y convertirse en nuestros seguidores.

Si de un conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas se desprende la construcción de conclusiones que llevan a la profundización anudando la vivencia a un conocimiento de calado mental y emocional que permiten a la persona sacar conclusiones propias. Descuidando este proceso, creyendo que con solo emitir un discurso tenemos suficiente, la capacidad y la necesidad de volver empírico el mensaje que tiene el interlocutor se volverá en nuestra contra. Tomando este proceso como oportunidad, es un error no aprovechar el momento donde el cliente va a sacar empíricamente sus propias conclusiones como un espacio abierto para profundizar el diálogo que evitará conclusiones erróneas de uso de productos y servicios, de identificación de marca, de personalidad de marca no podremos evitar que no se termine construyendo una cultura adecuada que le permita al usuario vivenciar la marca y no lograremos un correcto posicionamiento.

Si una práctica prolongada proporciona conocimiento y habilidad para hacer algo y perdemos esta oportunidad de aplicar entrenamientos en empleados que con cualquier gesto pueden lanzar nuestra propuesta al suelo no influiremos en un mejor uso del producto y servicios y perjudicaremos la transmisión de todos estos conceptos para acrecentar el valor funcional, emocional y social de la empresa.

Sino atendemos al porqué tomar decisiones que cambien nuestras formas de acción previas, estaremos repitiendo una y otra vez los resultados anteriores. Si tomamos la decisión de observar los cambios en las circunstancias y en las actitudes de las personas que forman parte de nuestro crecimiento, dejamos espacio para dar soluciones nuevas, abrimos puertas que soporten miradas nuevas no conseguiremos descubrir los problemas que nacen de intentar aplicar objetivos que se tornan necesarios en cada segundo.

Optar por un Marketing que incluya relación, emoción y vivencia es crear la experiencia adecuada y correcta del producto o servicio convertido en mensaje, que busca crear una personalidad de marca útil, una identificación de marca concreta y construir una cultura adecuada que permitirá al usuario vivir la marca provocando un posicionamiento deseado en nuestro sector.

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