viernes, 22 de octubre de 2010

Existen los eventos estratégicos pero ¿Cómo?

Galería de arte con vistas de Roma antigua (1754-1757), de Giovanni Paolo Pannini.




No pidas a tus proveedores de arte que te muestren solo productos que seleccionarás por gustos y no por criterios útiles y solicita que te den criterios de disciplinas y estilos en función de unos mensajes que han de construirse en función de una historia.

Reclama el concepto de colaborador en vez de el de proveedor, expón tus deseos y pide que saquen sus propios criterios artísticos para convertirlos en aventuras que construyan experiencias para compartir con empleados y clientes. Aparta tu mirada exigente cuando no puedas aportar y reconoce que ellos conocen secretos a los que tú no tienes acceso.

Cuenta objetivos, intereses y solicita que a parte de la historia y los mensajes que ya cuentan en sus piezas, escuchen tu historia, aportarles contenidos y mensajes y deja que observen, el entorno, para que pueda detectar incongruencias. Escucha lo que te cuente, ellos se manejan en conceptos de productividad que tú crees a ciencia cierta que son utopías pero que, en realidad, se consiguen diariamente en laboratorios artísticos.

Siéntate y espera ni una sola respuesta que puedas notar que es hablada desde el lenguaje emocional, ese lenguaje lleno de glamour donde el artista se esconde cuando aún no tiene claro lo que va a contar y que a todos gusta. Si te hablan en lenguaje emocional, observa bien sus ojos, su compostura y sus gestos hasta detectar si se traducen en retos o parecen solo sueños. Si son sueños, desestímalos.

Sus respuestas deben ser técnicas hablando de herramientas, estilos y ejercicios concretos sino te da tiempo para seleccionar otro artista debes encontrar a quien conozca y use a diario las herramientas para que te haga de traductor y de intermediario en un espacio de trabajo que no controlas.

Controlar todo el proceso de montaje y puesta en pie, desde la construcción y el diseño, es una tarea precisa. Todo lo que salga a escena y tu escena se dibuja desde el espacio de invitación y convocatoria, hasta días después de terminado el evento, aglutinando en la visión de trabajo hasta el más mínimo detalle, todos los detalles deben contener justificación que de solidez a la historia. Todo debe convertirse en el canal adecuado para lograr el máximo de interacción posible. Escucha y escucha muy atento, porque aprenderás más de lo que puedas llegar a imaginar en este momento.

Si tu evento debe ser interactivo, si ha de convertirse en una herramienta de marketing relacional, debes tener entre tus colaboradores artistas que trabajan su disciplina en los espacios no convencionales. Ellos conocen los espacios, las formas, los ritmos y se manejan en estructuras de historias complejas.

Valorar resultados de como han impactado y que respuestas se han obtenido sobre los contenidos y mensajes, precisa de un espacio abierto al diálogo entre artistas y asistentes. Un diálogo consciente y dirigido, ellos lo conocen como el trabajo posterior a un estreno que busca ajustar al máximo todas las piezas para ir transformando el espectáculo en algo cada vez más vivo. Cuando lo realizan, ellos vuelven a casa a romper todo para volver a crearlo casi de cero. No permitas que vendan solo su espectáculo y solo comenten lo guapos que han quedado, si están en esto, no están donde tu les has pedido.

Nunca olvides que un artista que creará valor real tiene más presencia de artesano que de gran diva y que el artesano te dará contenidos, mientras que las actitudes de gran divismo solo manifestarán explosiones de color que se apagaran con las últimas luces.

Con este panorama y sabiendo que los estadios de creación se dan en función de encargos. Que cumplen con requisitos de plazos de entrega, de ofertas y demandas en los mercados culturales. Queda sobre la mesa la certeza de que los eventos pueden ser estratégicos.

Revisados y apuntalados estos puntos que ya hemos comentado en otros posts, hacer constar que la mayor proeza la debe realizar el modelo empresarial que busca una transformación a marca cambiando la percepción de que comprar arte es comprar decoración. Cambiando la certeza de que esos "locos" adorables, tiene poco que contarte, encontrando soluciones donde antes solo había una relación llena de despropósitos. Eligiendo ser tan diferentes como en realidad ya son. Haciendo esfuerzos por que fluya la experiencia compartida. Probando que puede ser cierta la posibilidad de que los eventos puedan convertirse en herramientas estratégicas que den rentabilidad a la inversión comprobando que la relación con empleados y clientes puede convertirse en un espacio donde compartir experiencias que llevaran a construir una relación más sólida y adecuada a los tiempos.

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