viernes, 29 de octubre de 2010

Existen los eventos estratégicos

Dedham Mill, Essex, obra de John Constable, 1820, óleo sobre lienzo, 53,7 × 76,2 cm, Museo Victoria y Alberto, Londres;


Existen los eventos estratégicos y son realizables


Empresas que quieran transitar a marcas, todas. Empresas que hallan logrado profundizar en el concepto, encontrar formas de aplicación adecuadas, empresas que estén dispuestas a construir marcas, en realidad encontramos pocas.

Los organizadores de eventos escuchamos y callamos, los departamentos de marketing y de recursos humanos sostienen, tal desasosiego, que no pueden escuchar. El encargado final en la empresa que tienen que organizar eventos suele ser el más junior y de la misma forma se pretende dejar el trabajo en redes a becarios sin experiencia. Así que el viaje que se plantea, a las agencias organizadoras de eventos se muestra lento hasta que las empresas en España, logren dar con las claves que marcarán, realmente, la diferencia que buscan, y esta fórmula parece adecuada para describir el actual panorama que vivimos tanto en entornos digitales, como en el entorno de eventos. Y se planteará lento, justo hasta el momento en que las empresas logren profundizar en lo que significa ser marcas, justo hasta cuando se den cuenta de que no pueden dejar de preocuparse por el logotipo y sus vendedores, por sus soportes publicitarios y sus departamentos de marketing pero que, sin embargo, deben también, empezar a atender correctamente la necesidad de cubrir de forma profesional los medios que pueden soportar la comunicación bidimensional que requiere la marca.

Conservamos multitud de briefings que contienen intentos donde la pretensión es la de apuntalar y construir eventos que pretenden ser y convertirse en estratégicos. En todos se habla de innovar, siendo diferentes en los detalles y esperando encontrar espacios que potencien una relación profesional óptima. Todos esperamos pero los organizadores de eventos nos encontramos con suspicacias, secretos, falta de información, objetivos que se lanzan a agencias de publicidad y exigencia de que hablemos el mismo lenguaje con el que se habla en soportes publicitarios que no son el que tratamos de montar y un marcado carácter de gustos que terminan convirtiendo los deseos iniciales en eventos que terminan siendo el mismo que el de la competencia. Los organizadores de eventos marcamos pautas y lanzamos propuestas pero terminan convirtiéndose en aire que huele al evento en el que trabajaste ayer y que acaban en la certeza absoluta de que no se aprovechan las posibilidades, de que no hay forma de innovar, ni cumplir con unas expectativas que marquen diferencias y que en realidad no hablas con el interlocutor válido que organizará el evento para construir marca.

El entorno de eventos se manifiesta capaz de soportar la creación de una historia, el traslado de contenidos, el diseño de experiencias y aventuras compartidas que precisan para crear el concepto de marcas.

Los eventos estratégicos existen, sólo tienes que pedirlos y estar dispuesto a trabajar en ello.


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