jueves, 28 de octubre de 2010

Música y entornos musicales




La música y los entornos musicales como herramientas de control de atmósferas

El valor que ofrece esta disciplina artística resulta de fácil apreciación, una vez se traspasa la frontera de oigo o quiero oír lo que me gusta y se logra manifestar un simple sistema de observación que sus efectos que provoca en quien escucha. La música cuenta historias, revela la emoción que guarda esa misma historia, provoca una interacción eficaz con ella llena de momentos de in site y casi, sin querer, se convierte en una invitación a la acción de todos los que participan de ella totalmente encuadrada en los ritmos y los tempos que marcan las frases musicales. Es una disciplina que aporta valor a todo lo que toca, es una disciplina que aporta el valor que ella determina como objetivo principal creando la atmósfera adecuada donde todos terminan accionando, charlando, interaccionando, jugando y bailando a su son. La importancia que tiene la música en la construcción de convenciones es vital, no verás una película que no se aproveche de ella, no verás espectáculo teatral y de otras disciplinas que no dobleguen las estructuras musicales hasta convertirse en parte del lenguaje mismo de los contenidos y mensajes que se intentan transmitir. La utilidad que ella ofrece a la organización de eventos fluctúa por todos los entresijos colándose en vestíbulos, acompañamientos de acciones simples y doblegada a los mensajes que los artistas intentan transmitir de forma aislada.

Esta disciplina, bien estructurada en todos los espacios que se ocupan en los eventos construyen valor emocional de alta calidad, si la justificación es coherente de principio a fin con toda la partitura que generará la historia, contenidos y mensajes que la marca quiera convertir en experiencias y aventuras para compartir con clientes y empleados a los que necesite convertir en fans. Artistas y equipos mantienen canales abiertos de forma constante con sus emociones y permiten que sean ellas las que interaccionen con los que gozan de ella.

Artistas y equipos artísticos que trabajan estas disciplinas manejan un conocimiento de utilidad de gran valor, construyen historias y mensajes observando los movimientos emocionales que provocan, convirtiendo estos en material para comunicar procesos complejos. Muestran capacidades de control sobre el sonido, sobre el ritmo y los tempos. Consiguen sincronía grupal en toda la ejecución de las tareas. Destreza de adaptación a los objetivos de expresión y comunicación emocional. Y despliegan un sistema de perseverancia, pertenencia a la tarea y disposición a esfuerzos máximos sin perder la capacidad creativa en ningún momento.


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