viernes, 5 de noviembre de 2010

¿El Branding te parece innecesario?

Composición 8, Kandinski 1923. Museo Guggenheim, New York.



El Branding me parece innecesario, siempre funcionó el discurso y el carisma que enamora para conseguir convencer o vender. Mantenerse alejado, en contra de lo que postulan las nuevas tendencias, siempre nos ha permitido disponer de un tiempo para observar y detectar las necesidades, que ni se atreven a nombrar.

Es cierto que parecen ir las cosas más rápido de lo que era habitual, pero la única solución que veo es la de correr aún más rápido, leyendo, dando, ofreciendo y negociando ¿que otra solución hay?¿Invitar a todos a dar su opinión cuando no podemos ni siquiera dar cabida a las opiniones de los que andan descontrolados? Este siempre ha sido un país que critica, ya se les pasará y volverá todo a su cauce.

Volverán las mareas calmas

¿Volverán, o tal y como empezaste tú desbancando a los que estaban y que no querían entender que era mejor sugerir en vez de gritar, terminaran desbancándote a ti los que ahora hablan de mejor interaccionar que sugerir?

Sistemas de comunicación cada vez con menos posibilidades de ser controlados con consignas dadas. Bloggers que salen por todas partes. Comunicaciones por e-mail que llevan noticias a masas. Redes sociales que comunican hasta el más mínimo gesto. Personas que llevan mucho tiempo oyendo como cuentas, como te contradicen y se contradicen tus departamentos, que han visto que usas el mismo anuncio publicitario que tu competencia. Que tiene conciencia plena de que todos usamos las mismos mensajes, según nos conviene y según intereses que migran de uno a otro según la época.

Individualidades que ya no permiten establecer grupos para detectar necesidades. Individualidad que es potenciada al máximo por tu mismos mensajes y por la necesidad de elegir lo que en realidad necesita y no lo que tu prefieres que compren.

Mujeres de 20 que no se comportan tú crees, hombres de 40 que tiene deseos, creencias y costumbres distintas entre ellos. Mujeres que pasan los 30 y no han visto un delantal en su vida. Hombres que pasan de 30 y que les importa poco lo que tu creas que ellos quieren. Personas cansadas que les digan lo que tienen que pensar, decir o sentir y que hablan entre ellas y en espacios que tu no puedes controlar.

Grupos que se abren en vertiginosas distancias, sino tienes productos y servicios para señoras y señores acostumbrados a vivir en aquella otra época, poco tienes que contar con herramientas tan viejas, como viejas son esas imágenes de grupos alineados y totalmente uniformados en características similares, con los que estabas acostumbrado a hablar antes.

Todos estos aires de cambio, han sido provocados por un deseo de permanencia en el mercado que ha llevado a dar tiempo para que los clientes y empleados hallan podido llegar a tener información y experiencia que les lleva a poder sacar sus propias conclusiones, lejos de tu influencia.

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