miércoles, 17 de noviembre de 2010

Gestionando Valor Reputacional

Diferencia entre Valor Reputacional e Imagen corporativa

La diferencia entre Imagen corporativa y Valor Reputacional, está circunscrito a una clara orientación a la venta rápida, por emboscadas o a una dirección de venta relacional que busca una permanencia y un posicionamiento sólido en el mercado a lo largo del tiempo.

El Valor Reputacional marca diferencias con la Imagen corporativa en la acción emitida a gritos que cambian según los intereses o lecturas, más o menos, acertadas del mercado, que te llevan a elaborar un mensaje que hoy emites tú y mañana emitirá la competencia. Si la imagen corporativa ha de mantenerse en constante alerta para transformar políticas, procedimientos, mensajes y directrices generando contradicción constante que es emitida de forma evidente al mercado, la Reputación de marca no contempla este despropósito porque mantienen un carácter completamente estructural ofreciendo resultados duraderos que no necesitan hacer miles de pruebas hasta dar con el resultado esperado en la carrera.

Si la Imagen corporativa obtiene resultados efímeros que requieren un nuevo comienzo, casi a diario, cada vez más rápido y mucho más sesgado por la desmembración de entidades grupales que sostenían de forma mayoritaria hábitos de acción comunes dejando un panorama de grupos cada vez más pequeños que aman la individualidad y la diferencia. La Reputación de marca, no depende de estas lecturas porque ella construye calidad y excelencia por medio de valores culturales, que se relacionan con el usuario creando ética y una Responsabilidad Social Corporativa de amplio espectro.

Si el lenguaje de la Imagen corporativa es asociado directamente con la venta agresiva, más o menos encubierta que genera todo tipo de expectativas que logran provocar estrés a un modelo de negocio común. Sin embargo, la Reputación de marca ofrece respuestas que generan valor porque la capacidad de adecuación a las necesidades individuales no necesitarán de una labor compleja en el cambio de políticas y procedimientos internos y porque del diálogo interactivo, la consecuencia inmediata, es la del encuentro de soluciones intermedias que generan más confianza y directrices más claras de producción.

Si la lectura objetiva de resultados resulta complicada porque los referentes en todos los puntos de encuentro deben adecuarse a todos y cada uno de los cambios coyunturales que la Imagen corporativa necesita para transmitir sus mensajes migratorios, generando contradicciones e incongruencias máximas en entornos laborales con claras tendencias a la inmovilidad por un estado de confusión desde el que se ha de transmitir una personalidad de marca, para mañana cambiarla por completo, haciendo patente un descontento y una desconfianza absoluta que se transmite al cliente. La Reputación de marca, ofrece la cualidad de verificar resultados en base a la experiencia que encontrará puntos de más satisfacción al poder establecer grado de influencia por vinculación e identificación más adecuado en las zonas de reflexión, charlas y charadas que amenizan conversaciones en redes sociales, envío masivo de e-mails en el ámbito privado y en cualquier ámbito donde la comunicación llega a ser fluida porque podrá recrear experiencias y viviendo aventuras de cultura de marcas en todos sus puntos de encuentro con empleados y clientes, abriendo la posibilidad a entrar en la zona que comparten amigos para charlar, haciendo charadas y juegos porque habrá generado una relación correcta.

Si los soportes publicitarios de la Imagen corporativa tienen un grado de influencia mínimo y de una clara sugestión hipnótica que consiguen solo segundos, minutos y algunas horas para proyectar direcciones y personalidad de marca. La Reputación de marca, genera la posibilidad de entrar por medio del Valor Emocional en los campos de reflexión íntimos, habilita herramientas que soportan una comunicación que traslada grandes cantidades de contenidos y mensajes y toma control absoluto en la detección de necesidades para dar respuesta óptima por medio de compromisos y promesas concretas asumiendo la Responsabilidad Social Corporativa que termina dejando paso a un menor grado de incongruencias, inconsistencias y contradicciones de todo el modelo de negocio, ampliando el grado de influencia trasladando el comportamiento de la empresa en todo el entorno que ocupa.

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