martes, 16 de noviembre de 2010

Imagen corporativa o soporte hipnótico

Diferencia entre Valor Reputacional e Imagen corporativa o soporte de carácter hipnótico y efímero

La imagen corporativa nuestra un espacio donde todo lo que se dice no es permanente sino que se manifiesta como cambiante, como esos gritos del mercado que van migrando de una empresa a otra y que cada vez más, son rápidamente identificados como contradicciones que generan un alto grado de desconfianza en todos los que se relacionan con las empresas que no empiezan a considerar esta práctica como único valor comunicacional.

La imagen corporativa tiene unos resultados efímeros porque precisan de un marcado carácter de sugestión hipnótica que no adquiere valor atemporal y que exige un nuevo comienzo, prácticamente a diario, donde lo único que se pretende y puede conseguir en un protagonismo según ciertas necesidades detectadas entre unos usuarios cada vez más cambiantes en la selección de sus gustos, creencias y costumbres.

Su lenguaje es asociado directamente a una venta agresiva, más o menos encubierta, pero que termina generando cierto tipo de expectativas, a la vez que despierta, una clara conducta de negociación perniciosa intentando adecuar una propuesta que resulta generalizada a unas necesidades individuales que son cada vez más urgentes y donde el interlocutor es capaz de detectar las incongruencias y el nivel de compromiso nulo del que intenta vender.

Hacer una lectura objetiva de los resultados resulta complicado porque, aún conservando calidad en el Valor Funcional, el nivel de excelencia en el ofrecimiento de los servicios tiende a ser nula por la incapacidad de adecuación a las necesidades básicas del interlocutor, generando un descontrol en la comunicación de la imagen corporativa, que tiende a ordenarse en el espacio posterior a la zona de influencia de la empresa. Donde el cliente que escucha el discurso sugerente e hipnótico, da por finalizada la comunicación y queda abierta la reflexión íntima, las charlas y charadas que amenizan reuniones de amigos, conversaciones en redes sociales, envío masivo de e-mails en el ámbito privado con los juegos de palabras más sarcásticos y cualquier otro ámbito donde la comunicación llega a ser fluida la empresa pierde su influencia. Allí, donde la empresa, no tiene ningún medio para obtener una zona de influencia y donde sus soportes de comunicación habituales no poseen valor.

Los soportes publicitarios de la imagen corporativa tienen un grado de influencia mínimo, puedes hacer un lanzamiento de tu logo desde el aire, puedes llenar las calles de vallas publicitarias, bombardear miles de anuncios en medios de comunicación obteniendo un grado de influencia de segundos con la mirada hasta tu logo, minutos con mensaje publicitarios sugerentes e incluso de algunas horas en medios como los eventos, pero solo puedes controlar, hasta que el usuario reflexiona y charla con sus amigos deshaciendo lo logrado, porque estos soportes solo logran proyectar la personalidad corporativa de forma unilateral, dejando la construcción del Valor Emocional y el Valor de Responsabilidad Social, en manos del otro que es quien termina comunicando el resultado verdadero del comportamiento de la empresa a todo su entorno de influencia, dejando claro ,el grado de incongruencias, inconsistencias y contradicciones de todo el modelo de negocio.

La diferencia entre Imagen corporativa y Valor Reputacional, está circunscrito a una clara orientación a la venta rápida por emboscadas, que marcan todos los procedimientos y políticas que establece la Imagen corporativa o a una dirección de venta relacional que busca una permanencia y posicionamiento sólido en el tiempo que son las estructuras que crea el Valor de Reputación de marcas

Puedes adecuarte a la nueva época que abre la era de las comunicaciones o pretender olvidar que tus emboscadas tienen un valor mínimo, porque el boca a oreja, es lo único que tienes garantizado, cada vez con más virulencia, cuando tus clientes han encontrado esta forma para aplacar los miles de miedos que le surgen a la hora de efectuar un cambio que a ti te perjudica, pero que a ellos les beneficia y les da la tranquilidad que tu Imagen corporativa no puede trasladarles.


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