jueves, 9 de diciembre de 2010

El arte, ¿No aporta valor en el diseño de Marcas?

Escultura de metal de Naum Gabo en Róterdam, Países Bajos.


No llego a entender porque se habla de artistas que se contratan como consejeros para el diseño de un proyecto que fue, es y será siempre construido por personas que deben tener una estructuración mental práctica y alejada de sueños que no traigan bajo el brazo complicados estudios estratégicos que hablan de números donde ellos hablan de poesías, que nada tienen que ver con las estructuras esquematizadas que buscan resultados bajo premisas objetivas.

No encuentro el sentido de hacer un esfuerzo por encontrar la forma de hablar con unos soñadores empedernidos, que viven lejos de la realidad de los libros contables.

No los veo capaces de invertir sus tiempos dedicados en exceso a construir fantasías diversas en el entendimiento de intereses que les quedan lejanos por contemplar la realidad objetiva que mueve los mercados.

Y no siento que ellos, puedan ofrecer soluciones a propuestas de objetivos que se esfuerzan en llamar despectivamente demasiado materialistas, aunque si es cierto, que unas cuantas piezas, siempre son bien recibidas y aportan imagen corporativa, no me parece que valla más allá el valor que de ellos puedo sacar en mi deseo de transformar mi modelo de negocio a marca.

El arte como modelo incomprendido

El arte estima el Valor Funcional de lo que crea, en un grado infinitamente mayor al que estiman, para si mismos, los modelos de negocio y conoce las formas en las que el cliente puede ser transformado en fans de su individualidad artística y su producto.

Lejos de las miradas que no están manchadas con conocimientos del medio, el arte ha tomado decisiones que le han llevado, a desestimar clientes que lo utilizaban para sus propios intereses. El arte, desde que eligió salir de los talleres que mantenían cortesanos y mecenas, elige solo a los que les aceptan cuando olvidan sus preferencias por ser clientes y eligen convertirse en fans única y exclusivamente. Esta elección es favorecida cuando el artista empieza a ser consciente de su propia identidad como artesano y comienza a dar valor a su obra como una extensión de su quehacer propio en la tarea.

Cuando un artista vende emoción, sentimiento, sueño, glamour, imagen es del todo consciente de que con ello está creando su Valor Emocional. Cuando un artista reclama para si una forma única de expresión sabe que está reclamando la vinculación, la identificación y su propia diferencia.

Detrás queda su hambre, sus hijos, su casa, sus obligaciones fiscales, sus inversiones con costes y beneficios y sabe que este Valor Emocional le dará más poder adquisitivo y más proyección que si solo atendiera a la contabilidad observando su Valor Funcional o ¿alguien creyó que eran dioses de tal atractivo que no deben o que no saben atender sus obligaciones?.

A ti, no te contarán nunca las estrategias de elección de piezas para momentos concretos que les aportaran más beneficios según las condiciones del mercado. Ni les oirás comentar a que mercado han de llevar este o aquel producto, pero desde luego conocen y saben lo que tu también manejas. A ti te lo envolverán en papel de regalo lleno de contenidos, valor emocional y se olvidaran de contarte quienes son en realidad para ocultarte que la magia existe pero no como tu la crees, porque tú debes seguir creyendo que es como quieres verla.

De su objetivo por convertirte en fans el artista entrena cualidades de vital importancia en el diálogo interactivo y convierte su estrategia de escucha en un sin fin de estrategias que hacen promesas que cumplirá sin falta.

Estudia y revisa datos de los que tú no has oído ni hablar aún siquiera, los aglutina, los convierte en hipótesis que se sostienen con argumentación que si tuviera que ser pasado a tu formato de informes, no cabrían en menos de 500 páginas por palabra o coma que va a usar. Los pone en pie bajo condiciones de laboratorio y cuando está seguro los lanza delante de tus ojos para quedarse escuchando y así aumentar su propuesta con la información que le das, sin que tu quieras y volver a llevarlo todo a sistemas de pruebas para volver a lanzarlo esperando nuevas respuestas.

De su interacción completa con sus fans, adquiere una capacidad única de empatía y lectura de las circunstancias y de ellas encuentra, siempre un carácter más un deseo de ayuda que le permite construir un Valor de Responsabilidad Social único.

Si el artista te culpa de materialismo desbordado es porque es consciente de que no se puede mantener ese ritmo en el desarrollo del Valor Funcional sin caer en todo tipo de acciones que no contemplan razón alguna y que de allí, seguirás teniendo solo clientes más un valor como persona o entidad mínimo que obliga a quien se relacione contigo a no ser más que un cliente enfadado o no, molesto o no pero que no es más que un cliente. Y un empleado enfadado y molesto, aunque aparente lo contrario que no es más que un empleado triste que no ofrecerá su potencial para hacer brillar lo que toca. Quitándote a ti el poder de hacer brillar lo que ofreces.

Innovar en eventos para convertirlos en estratégicos cuidando con ellos el Branding es tu misión y la misión que debes comunicar a tus colaboradores.

2 comentarios:

  1. Yo discrepo un poco con respecto al punto. La música tiene un componente artístico inmenso y es ese gancho emocional el que puede servir para atrapar a la marca, sin siquiera tener idea de la marca (solo debe estar en el mismo nicho), lo mismo pasa con la arquitectura, el caso del hotel Burj al Arab en Dubai es una claro ejemplo de la conversación equilibrada de lo artístico y lo "marketero". Así lo veo yo.

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  2. En realidad no discrepas en absoluto Andrés, estamos totalmente de acuerdo en que el Valor Emocional puede ser construido a través de las artes, incluso podríamos llegar a decir que todo este blog se manifiesta y tiene una motivación especial en mantener una defensa a ultranza de formulaciones donde el diseño de Marcas sea consultado con artistas y equipos artísticos, pues son estos los que llevan generando fans desde hace mucho más tiempo que las empresas.

    Lo que se plantea quizá como punto de inflexión es la diferencia entre la tan traída imagen corporativa en comparación con la imagen de Marcas. No es que disfrutemos de muchas Marcas en España, por ejemplo, eso si lleva un proceso mucho más complejo que el de llegar a identificar, por un tiempo, un nicho con una imagen concreta.

    Nuestra intención a lo largo de todos los artículos de este blog dibujan la necesidad que tienen los modelos de negocio que deben transitar a un concepto real de Marcas y que deben cuidar el Valor Funcional, El Valor Emocional y el Valor de RSC para obtener una Cultura de Marca única, propia y diferente que les permita tener una Reputación óptima. Siendo artista como la mayoría de este equipo, convendrás con nosotros en que crear una tendencia cultural es mucho más complejo que obtener solo un impacto de imagen que te identificara por unos instantes.

    Es un auténtico placer tenerte por aquí comentado.

    Saludos

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