martes, 6 de septiembre de 2011

Branding. Cambio de estrategias.




Los hábitos del consumidor, no han sufrido grandes cambios, sin embargo, los medios donde muestra su rango de influencia en círculos de relación, si lo han hecho. Cargado de información y habiendo acumulado grandes dosis de experiencias en relación con los modelos de negocio, la tendencia a confiar más en su propio juicio y en el juicio de otras personas en comparación a la credibilidad que pueden depositar en mensajes publicitarios que repiten, sin cesar las mismas consignas que el proyecto termina compartiendo con la competencia se encuentra, siempre, con un consumidor que demanda ya un cambio radical en la forma en que se relaciona con productos y servicios y son los departamentos de Branding los que deben acometer las construcciones de los valores que darán soporte a una Imagen de Marca, que tiene como principal objetivo el conseguir un enamoramiento que pueda convertirse en una relación comprometida y que se alargue en el tiempo mientras se tenga la intención de permanecer en la comunidad.

Mientras se quiera sostener a la Imagen Corporativa como el núcleo predominante que da la cara frente al consumidor, la relación tenderá a manifestarse cada vez más sucia de elementos desvinculantes y desfidelizantes. Si bien, la Voz Corporativa cumple función en espacios de expansión y conquista, no tiene bases sólidas que le permitan permanecer en una relación que intenta prologarse en el tiempo, sino es asumiendo que la carrera competitiva no aportará más que la desaparición por las incongruencia de las estrategias que debe acometer en la búsqueda de una fidelización que solo dura hasta que dura la oferta que plantea.

Es el perfecto cuidado que logra imprimir Branding entre lo que la empresa dice que hace y lo que hace realmente lo que permitirá la permanencia más allá del impacto seductor de un mensaje que solo logra atraer la atención durante un tiempo que se hace corto. Es la implantación de estructuras internas que cuidan empleados que terminan cuidando usuarios aprendiendo a establecer diálogos interactivos en negociaciones donde ganan todos y el perfecto diseño de aventuras para compartir que permite acumular experiencias positivas en todos los puntos de encuentro, la única posibilidad estratégica real, para sostenerse como miembro influyente de la comunidad a la que pertenece el modelo de negocio.

Siendo las redes y el sorprendente uso que el consumidor está haciendo de ellas, el aparente signo que las hace parecer el motor del cambio que hay que establecer como cierto, sin embargo, las redes, no son más que un medio del cual se ha valido la necesidad última de sociabilización que tiene un ser humano, cada vez más informado, más capaz de organizarse solo y por grupos de interés y la creatividad desbordante que se despierta desde el deseo de mejora constante lo que puede tenerse como el motivo último que ha llevado hasta la manifestación de un cambio que era, a todas luces, previsible dado el tiempo en que los modelos de negocio habituales llevan relacionándose con el.

El cliente, lleva mucho más tiempo, que el que ahora resulta evidente, reclamando un trato distinto al que recibe. El cliente lleva más tiempo reclamando al empleado en todos los puntos de encuentro respuestas coherentes. El empleado lleva más tiempo reclamando otras estrategias y un trato distinto para si mismo y para el cliente. El proveedores lleva más tiempo reclamando medidas estratégicas diferentes. Todas las partes implicadas en un modelo de negocio común, cuando no se está en área de expansión y conquista y su objetivo es permanecer en el mercado, reclaman un cambio radical en las formas de relación.

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