miércoles, 21 de septiembre de 2011

Eventos que buscan influencia. Eventos Branding

Resulta tentador, imaginar para intentar diseñar un mundo donde una voz hable y sea escuchada sin derecho a réplica más que en la ejecución de la acción que dará el resultado de éxito al deseo del emisor. Podemos intentar diseñar discursos únicos corporativos de tal envergadura influyente que hipnoticen al interlocutor de formas, más o menos sugerentes hasta dejarle sin palabras y sin acción más allá de la que yo planeo para satisfacer el deseo de compra de mis stock pero, por más que el intento se vuelva sofisticado o asuma ingentes cantidades de experimentos científicos y pruebas, siempre quedará el derecho a réplica o lejos de mi entorno de acción o cerca.

Los eventos, a diferencia de todos los soportes publicitarios que no pueden dibujar un campo escénico y viven solo en un plano de emisión de mensajes o contenidos, logran traspasar la distancia que se produce entre proscenio y platea, mientras los equipos artísticos que contratamos para dar brillo inusual a la acción, son capaces de establecer diálogos interactivos de una gran potencia que facilitan la construcción de respuestas óptimas a tiempo real, sin desgastar la paciencia del consumidor que ya conoce, sabe y comunica sus experiencias en círculos de influencia, cada vez, más amplios e incontrolables para una Voz Corporativa que se mueve lentamente en aguas turbulentas llenas de cantidades ingentes de información.

Si bien resulta tentador, diseñar Valor Funcional, Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social Corporativa, a través de un discurso único, que busca mejoras con éxito probado en resolución de formulaciones científicas o tecnológicas que mejoran las campañas publicitarias en soportes unidireccionales, no es menos cierto, que cada vez que campañas publicitarias que buscan lanzamiento de mensajes o contenidos ricos en Valor Emocional o Valor de Responsabilidad Social Corporativa, la devolución es mucho más devastadora que óptima y la razón que se oculta detrás de estos resultados negativos es la capacidad reflexiva, de réplica y de acción que la Voz Corporativa evita atender en sus consumidores. Si el consumidor, sigue manteniendo libertad absoluta incontrolable sobre su capacidad de reflexión, de réplica y de acción, es más fácil asumir esa condición que empecinarse en obviarla como si, a través, de la negación, éstas habilidades fuera a desaparecer.

La búsqueda incipiente de la Influencia



Las agencias organizadoras de eventos, deben buscar colaboración en los equipos artísticos que gestionan, porque ellos, saben más que nadie, sobre gestión de coherencia de principio a fin en las estructuras y la Imagen Corporativa debe elegir entre ser solo un leve suspiro que se lleva el viento o convertirse en miembros influyentes dentro de una comunidad a la que pueden escuchar y con la que pueden compartir experiencias que vinculen realmente diseñadas por equipos que viven en los espacios de diálogo bidimensional, si lo que busca e modelo de negocio es tener soporte publicitario que permita la potenciación de Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social Corporativa. Eventos Branding.

La Fidelidad que trae la influencia exige dar mucho, antes de recibir nada y cuando se recibe, seguir dando para seguir manteniendo esa fidelización que se pide, si bien esta máxima, parece entenderse muy bien desde Marketing y RRHH que logran fidelización justo hasta donde dura la oferta, no es ésto más que la estrategia que se dibuja para una gestión óptima del Valor Funcional. Lejos e inaccesible queda el Valor Emocional y desde luego, inviable el acercamiento a un Valor de Responsabilidad Social Corporativa, sin que el consumidor pueda emitir una palabra que no se llegue a confundir con un chascharrillo o  una chanza que se ejecuta en la misma cara asombrada de la Imagen Corporativa.  
  

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