jueves, 28 de junio de 2012

¿Hacer las cosas o hacer que las cosas sucedan?

Los sistemas antiguos obtenidos de la experiencia sobre las cadenas de montaje llenan conceptos de significados erróneos alrededor de los objetivos de producción. Hacer las cosas, que hay que hacer, es una estrategia que vuelve a copiar y pegar todas esas estructuras que pretenden cumplir objetivos de producción y salida de un stock que, en estos momentos, encuentra más obstáculos que la simple apreciación de un momento de recesión donde el poder adquisitivo de un potencial cliente, está absolutamente devaluado porque las devoluciones negativas en función de una relación que aparentemente empezaba con buen pie y en unas condiciones de "enamoramiento" total de los mensaje emitidos, sin embargo, el hacer y hacerlo, sin tener en cuenta la relación que se estaba gestando y que podría descubrir, con facilidad, la incongruencias entre el mensaje corporativo de conquista y seducción estaba generando en la acción que construía esa relación. 

La capacidad de reflexión por acumulamiento de experiencias negativas, la aparición de una competencia más capaz, la huelle indeleble que han dejado las promesas no cumplidas y la habilidad de organización al margen de esas promesas y los proyectos que las hacen, han contribuido al dibujo de un panorama que exige no unas soluciones basadas en simples discursos repetidos hasta el infinito que han sido elaborados por perfectas maquinarias que guardan secretos publicitarios de seducción y conquista y estrategias, de un nivel de impacto adecuado desde los departamentos de Marketing. 

No hay talento en quien cumple solo ordenes y ejecuta acciones determinadas a la máxima velocidad, sin cometer ni el más mínimo error de cálculo que cumpla las expectativas del que controla la tarea asignada y con toda seguridad, resulta fácil y cómodo conseguir objetivos de éxito relativo en estas circunstancias presionando y utilizando cualquier tipo de estrategia que contenga la palabra miedo, pero la Imagen percibida en los puntos de encuentro delatan la ansiedad y el desasosiego y dejan a la vista de todos, el miedo más profundo que muestra la debilidad de nuestros proyectos empresariales que, a su vez, son incapaces de lograr ganar la confianza que necesitan en unos mercados que exigen competitividad, más allá, de unos objetivos que pretenden compensar con más productividad. 

Si no hay talento, no es posible mantenerse en unos mercados donde la competitividad asume que la tarea, no solo consiste en producir y sacar más stock porque, aunque, en medio aún de estas estrategias erróneas, se puede percibir con toda claridad que ya no se trata de vender, sino de tener absolutamente claro que se está creando una relación, que o es satisfactoria o dejará al proyecto empresarial en la cuneta por olvido y si se mantiene con terquedad esa posición de debilidad, en la cuneta y con el máximo escarnio público posible.

Branding ofrece la oportunidad de no solo hacer las cosas, sino hacer que las cosas sucedan y no hay mejor momento, que este preciso instante, en acometer el cambio para encontrar y ofrecer mejoras substanciales a la relación con todos los grupos interesados en el modelo de negocio.



Kevin Roberts - 'La diferencia entre hacer las cosas y hacer que las cosas sucedan "

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