jueves, 13 de diciembre de 2012

Branding, procesos Vs búsqueda de resultados

Herramientas artísticas en el planteamiento de Branding

Si hablas de estrategias artísticas, es imposible negar su espacio a una de las más importantes que contamina todas las formulaciones prácticas que desarrollan poniendo pie las piezas que ya están terminadas, el acento en anticipar en vez de el resultado, el gusto por los procesos.

No hay pieza artística que no sobrevenga de los objetivos de ser creída y vendida (Los artistas, no a pesar de ser "asistidos" por las musas, tienen las mismas necesidades de los seres humanos) mientras transforma el entorno y, con esos, objetivos parte de una nada de la que nace una idea, a desplegar una infinita cantidad de estrategias para lograr lo que persigue. 

¿Cuantas diferencias se encuentran, entre un proyecto empresarial y un proyecto artístico?

De entrada y solo de forma aparente, la misma que puede haber entre un proyecto que vende productos alimenticios y otro que vende, telecomunicaciones, por ejemplo, nada más que el producto y los servicios de los que provee. Aún, así el artista, parte de una base más complicada porque los productos alimenticios, parecen más necesarios que el Arte y los productos y servicios en telecomunicaciones, parece que han ganado la batalla al Arte en convertirse en necesarios, a pesar de los pesares. 

Si bien, la forma aparente, debería haber construido la misma estructura para vender arte que patatas, sin embargo, resulta significativo que, a pesar de partir de circunstancias tan similares, el arte siga transmitiendo que hay una brecha enorme entre el trabajador de las artes y los fontanero, tan grande es la diferencia que se percibe que asombra y asusta tanto, como encontrar un fontanero que, quizá poseído, por otro tipo de musa parezca estar tan comprometido con el artista, con su mísera tarea, casi de artesano y muestre amar lo que hace que deja contaminar su vida con lo que aprende reparando un grifo y que para terminar su tarea, limpia todo el espacio y te pregunta ¿Si te gusta lo que ha realizado, en tu cocina? 

Ese fontanero, zapatero, director de Marketing, cajero ... y ese artista, en realidad, no conocen más musa que la de estar gustando del proceso y no solo pendiente del resultado. 

Cuando, te entrenas, en vivir pendiente del resultado, no niegas el resultado, en realidad, es lo único que persigues pero, si eres capaz de percibir que no solo está por conseguir el resultado de vencer, ganar, concretar ... si no que te haces consciente de lo que te rodea y sus necesidades, de lo que puedes aportar tú para cubrir esa apariencia, encuentras el espacio para presentarlo con belleza y eres capaz de sentarte buscando el diálogo necesario para mañana, volver a perseguir el resultado pero gozando, cada vez más del proceso.

"No hay camino verdadero. Solo hay caminos" y dicen, que todos los caminos llevan a Roma. Siendo la tierra redonda, en realidad, todos los caminos llevan a Roma y a Madrid, París, Kansas, Río .... hay objetivos, que eliges tú, y caminos. Que menos, que después de elegir, puedas gozar de lo elegido y cualquier erudito en otro sector, aunque en apariencia lejano a las artes, tendrá que convenir en la certeza de que, sin grandes esfuerzos por el control, sin grandes inversiones en mantener el rumbo, sin la elaboración de perfectas estrategias de direccionamiento, de llegar, llegarás a Roma y de camino, puedes crear un Valor Funcional, atado y bien atado a un Valor Emocional que pueda transmitir belleza a todo lo que realiza y comprometerse en una Valor de Responsabilidad Social Corporativo, tan perfecto que busque enriquecer a todos los grupos interesados, sentándose a esperar para encontrar el "Me gusta" y dialogar hasta conseguir gustar siempre.

Resultados, si, claro, por supuesto pero ¿Que tal si gozamos del proceso?

Hay una máxima que se repite entre los equipos de trabajo de las artes escénicas y es solo "Serás creído (solo lograrás vender) si tú, te lo estás pasando bien". Cuando hay público en la sala, no hay más verdad que esa y en estos momentos, público asistente tienen desde las grandes corporaciones, hasta el más pequeño negocio que viva en el barrio y allí, pocos son los que se divierten con la tarea, para dejar a todos, satisfechos y si bien, hace nada, el público asistía impasible, totalmente entregado y alejado por un foso inmenso, en estos momentos, el público asiste como se asistía a los espectáculos donde los clásicos tuvieron que incluir en sus transcripciones el coro o la voz del pueblo que participaba.

¡Mucha, mierda!  Se desean los artistas, unos a otros, en los estrenos y esto viene de desear una muy buena venta. Si al finalizar la representación había mucho excremento a la entrada, significaba que la sala había estado llena y fuera, esperaban los caballos a los muchos que compraban arte dentro. 

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