viernes, 7 de diciembre de 2012

Donde reclamas Reputación como Marca

La Reputación se encuentra en aquel pequeño espacio donde el emisor de un mensaje encuentra la aceptación a su oferta y su interlocutor comienza a adquirir la experiencia real que le proporciona tocar el efecto que le ofrece haber aceptado la propuesta.

La Imagen Corporativa aún sostiene la creencia de que lanzando mensajes más atrayentes logrará borrar la huella negativa que será provocada por causas que con antelación conoce o habiendo sido un imprevisto el núcleo que provoca el error pero ¿Puede estar absolutamente segura de que con un mensaje más atrayente borrará las huellas o sobrevendrá el punto critico en que no encontrará la vuelta atrás, a no ser que esa vuelta atrás sea provocada con prácticas que le alejarán aún más de la obtención de una Reputación óptima?

Construir Reputación de Marcas implica que es preciso acometer la implantación de un Valor Funcional que sea de verdadera utilidad para todos los grupos interesados, un Valor Emocional que pueda generar una vinculación emocional con todo el proyecto y un valor de Responsabilidad Social Corporativo que pueda sostener con absoluta solidez el compromiso de enriquecerse pero enriqueciendo a todos los interesados y toda esta estructura que se busca adecuar a los tejidos empresariales que buscan una consolación  en los mercados internacionales se ven abocadas a intentar este reto de diseño para lograr transmitir la imagen de quien está dispuesto a permanecer en los mercados, olvidando la idea de negocio de rápido enriquecimiento que no podrá ofrecer garantías de futuro.

No puede ofrecer garantías de futuro quien no pueda ganar la confianza necesaria para sostenerse en un espacio de mercado donde la información comienza a reinar, más allá de donde la Imagen Corporativa no logra estabilizarse, la búsqueda incesante para parar todo lo relacionado con la Era de la Información, es el síntoma que evidencia la agonía de estructuras que están dispuestas a perecer antes que a adaptarse para entrar en los nuevos tiempo.

Y mientras esto sucede se reclama Reputación y se elaboran complicados discursos repetitivos que pretenden parar vueltas que tumban la misma Reputación que se reclama, como si fuera algo externo y que poco tiene que ver con nuestros proyectos y mientras, la Reputación es tumbada por la increíble distancia que se produce entre lo que digo que hago y el como lo hago realmente y básicamente el único responsable de la falta o no, de ella, son las cúpulas que diseñan y ordenan las estrategias empresariales que no logran percibir que son las acciones que acometen tocando a los interlocutores que son capaces de escuchar el mensaje y ponerlo a prueba en la experiencia, de tal forma y manera que: 

Gestión de la estructura del tejido empresarial devuelve preguntas tipo ¿De que me vale a mi tener hermoso vestido si ha sido confeccionado con el sufrimiento de seres vivos y a veces, peor, el sufrimiento de seres humanos?

Gestión de relación en los puntos de atención recoge tempestades que ¿Cual es el valor real del producto o servicio que adquiero, si luego, debo enfrentar a la repetitiva, enrocada y lejana voz corporativa, desligándose de su responsabilidad en la "incidencia"?

Gestión y difusión de mensajes corporativos que se enfrentan a un ¿Cuanto me cuesta, realmente, aquel producto que llaman Soja, sin tener soja y que me lleva al hospital porque, realmente, soy intolerante a los lácteos?

Y todo ante un público consciente y cansado de la "creación de necesidades, cuando sabe que quien le llena de triglicélidos es el mismo que quien le vende la solución y hastiado de "Gestión de crisis", cuando no se logra aún asumir que todo lo que toca a los grupos interesados  está siendo evaluado por el cúmulo de experiencias y la capacidad reflexiva del interlocutor?

¿Donde reclamas la Reputación?

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