viernes, 5 de abril de 2013

Marketing de experiencias y la comunicación en eventos

El entorno habitual donde crece el evento tipo manifiesta, en todo momento, la intencionalidad de proyecto empresarial que hace uso de el, de usar el contexto para manifestar su discurso único y repetitivo buscando el impacto recurrente y requerido a las agencias de publicidad.

Si bien es cierto que la cualidad de emitir mensajes, sin derecho a réplica, es una formulación explorada hasta la máxima expresión por los trabajos del teatro a la italiana, no más cierto es que, el evento tipo, no recoge el éxito de expansión e impacto que se obtiene de la publicidad, haciendo que la inversión en este tipo de producto, casi un lujo, en las circunstancias actuales que pocos proyectos pueden acometer. 

Contemplar la posibilidad que las piezas artísticas, casi inevitables, de uso habitual en los eventos como herramientas específicas permite rentabilizar la inversión e incluso abaratar los costes que precisan acciones efímeras tipo. Marketing de experiencias en contacto directo con los equipos artísticos resuelven de forma eficaz las carencias percibidas y dan valor a la inversión realizada.

Un acercamiento efectivo con los equipos artísticos posibilita el despliegue de estrategias de comunicación bidimensional que hacen de Marketing de experiencias un recurso ineludible para crear un buen Branding.

Para los modelos empresariales actuales el reto más importante que deben acometer es el de trasladar una identidad propia, única y exclusiva que les diferencie de la competencia, de forma palpable. Una identidad además comprometida con la comunidad capaz de relacionarse con ella, teniéndola en cuenta emitiendo Valor Funcional o acción, envuelta en Valor Emocional o intencionalidad envuelta en detalles y capaz de transmitir Valor de Responsabilidad Social Corporativo o promesa de cuidado mutuo de los intereses en juego.

El soporte de evento como espacio de comunicación y relación

Emitir un mensaje de máxima atracción es quizá una técnica que requiere del máximo esfuerzo de aprendizaje, más un amplio espacio para ponerla a prueba hasta dar con el resultado en clave de éxito y un esfuerzo considerable para dar satisfacción a las expectativas generadas con el impacto de Imagen pero, una vez, pasa la compulsión de compra, la recogida de devoluciones negativas, se vuelve directamente proporcional al grado de honestidad que se había puesto en generar estrategias para satisfacer la expectativas que se estaban generando. Ser escuchado y comprado, en primera instancia, es relativamente fácil, sin embargo, lo difícil es permanecer sin sentirse defraudado y sin hacer sentir defraudada a la comunidad.  

El evento como espacio de comunicación y de relación se constituye como la creación del entorno adecuado para compartir experiencias donde generar una vinculación efectiva que potencien el diálogo interactivo donde la empatía mutua cree la necesidad de dar soluciones globalizadoras que den satisfacción a todos los grupos interesados en el modelo de negocio.

Son eventos, construidos de forma eficiente por herramientas y formulaciones de trabajos artísticos para espacios no convencionales, donde cada detalle se convierte en una experiencia compartida y dialogada que transforma, siempre, a los implicados en la tarea y su público en fans de la pieza expuesta y puesta en pie.

Los eventos estratégicos son los que consideran a la Imagen Corporativa como el mensaje y la Implantación de Imagen de Marca como el contenido que da valor y vigencia al mensaje corporativo es un marco encuadrado de resolución perfecta de trabajo que, considera toda la construcción como mensaje del autor. Como autor, el proyecto empresarial debe acometer la tarea de construir coherencia de principio a fin, en todo el tejido empresarial para que Marketing de experiencias junto con los equipos artísticos, con los que trabaja, extraigan la estructura dramática adecuada como estrategia de éxito para el diseño de un buen Branding.

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