martes, 19 de noviembre de 2013

Ajustes previos en la construcción de Reputación

Moviendo las piezas adecuadas
Reputación de Marcas, es el sistema de medición de las construcciones Branding que un proyecto empresarial acomete y para hacerlo toma como referentes las estructuras de salida de Valor Funcional, Valor Emocional y Valor de Responsabilidad Social Corporativa, en función de la calidad de devoluciones obtenidas en los puntos de encuentro con los grupos interesados en la propuesta de negocio.

Mientras la mercadotécnia se nutre de evaluaciones sobre criterios, más o menos objetivos, en función del resultado buscado en inversión, costes y retorno. Reputación, mide intangibles que deben retornar como credibilidad, fiabilidad, confianza, moralidad, fidelidad y coherencia, que otorgan un poder diferenciador de la competencia que mejora de forma apreciable la Reputación, ofreciendo garantías mostrando un posicionamiento sólido en los mercados.

Branding fundamenta su vigencia en el diseño y puesta en pie de:

  • Un nombre que va más allá de un cúmulo de letras o signos, dotándolos de significados complejos de fácil lectura.
  • Una identidad Corporativa capaz de moverse con rapidez dando solución a las demandas cambiantes de los mercados.
  • Un posicionamiento eficaz que se aglutina en función de la diferencia capaz de manifestar.
  • Un Valor real de Lealtad a la marca que mitigue la constante inversión en expansión.
  • Y crea una arquitectura que distribuye los esfuerzos necesarios para generar y hacer retornar riqueza en tangibles e intangibles al proyecto empresarial.
A pesar de que este tipo de conceptos Branding, tienen una vida extensa que remonta sus primeros argumentos y reflexiones a los años 30, la intención de implantación ha estado sucediendo de forma esporádica, en apariencia casual, en algunos proyectos del mercado internacional. Proyectos que han tenido, tendrán vínculos en los corazones, mentes y sentimientos de las personas que hemos convivido con ellos, sin embargo, la gran mayoría de modelos de negocio, siguen anclados en la idea de encontrar solidez, a través de, dar satisfacción a necesidades o crear esa necesidad, como única forma de crecimiento, obviando la infinita gama de deseos por satisfacer de las comunidades. Y entendiendo, como el mejor posicionamiento frente a la competencia, la habilidad de competir, con unas reglas de juego, donde solo quedan satisfechos ellos, mientras las comunidades interesadas, solo aprenden a jugar con las mismas reglas para sacar algo del beneficio que se les niega en la relación, entrando en la cadena de competencia productiva, donde el abaratamiento de costes, es la única opción reconocible para mantenerse, arrastrando a toda la sociedad a vaivenes constantes de crisis financieras.

La opción de cambio y el encaje adecuado de los elementos de construcción de Reputación, pasan por iniciar una reflexión profunda y seria de estos componentes, en apariencia ideológicos que, en realidad, no lo son y que lo único que muestran es inmadurez en los planteamientos de gestión.

Si los argumentos que pesan en la elaboración de estrategias, solo piensan en la expansión y la conquista, toda la estructura se apoyará, de forma, innegable en las herramientas de mercadotécnica de la Era Industrial, si el proyecto tiende a estimar que un territorio conquistado, es el campo de siembra del futuro, a través del establecimiento de relaciones óptimas y comprometidas, se estará dando pasos certeros en la dirección que logrará levantar una Reputación inmaculada y desaparecerán los desajustes que obligan a la Imagen Corporativa a reclamar amor y lealtad de formas no aceptables para interesados cansados de los molestos hábitos hegemónicos que muestran.

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