miércoles, 26 de febrero de 2014

Construcción de Equipos en las Artes escénicas

Una pieza artística de las artes escénicas, no es más que un proyecto, una obra humana que quiere pasar de ser ser espacio de comunicación unidimensional para pasar a convertirse en un entorno donde el diálogo, se reconoce, como la forma última donde se evalúa la madurez social.

Los equipos de trabajo, siempre parten de la construcción de contenidos o la tarea más cómoda con la que se van a enfrentar. El mensaje, la argumentación que lo sustenta sigue una reglas narrativas simples que según el medio donde va a ser expresado, toman un carácter u otro, una  herramienta u otra para intentar ser escuchado y entendido a la perfección. Sin embargo, cuando el argumento y el mensaje ha de ponerse a dialogar, tiende a complejizar toda la estructura que ha de ponerlo en pie y los equipos de trabajo que conocen perfectamente todo el entramado del laberinto constructivo al que se enfrentan, acometen la tarea con algo más que aquellos que solo se han de ver trabajando en la elaboración del contenido. 

El recurso escénico obliga a hacer partícipe a todo el que se relacione con la pieza de la convención donde se moverán todos los elementos, consciente de que cada pieza encontrará afines y detractores que se implicarán en el desarrollo de la estructura, totalmente implicados en la lucha de fuerzas perfectamente delineada en su estructura dramática. Cada elemento ha de mover la mente del que asiste al desarrollo de la pieza, las emociones y hasta los miedos, para que el efecto tenga éxito. De la misma forma, si el recurso escénico obliga a construir la acción para que el mensaje y los argumentos sean absolutamente creíbles y dispuestos a la interacción constante, también se ve abocado a permanecer en un estado de alerta capaz de registrar si el conjunto logra ser direccionado hacia el entendimiento y la reflexión sobre el mensaje previamente acordado o extraído directamente del autor, coreógráfo o compositor para hacer correcciones, a tiempo real hasta que el ajuste consiga el resultado buscado. 

Los equipos de trabajo que se enfrentan a la realización de este tipo de tareas, no logran ser empleados tipo, sin ningún tipo de implicación en la consecución de los objetivos comunes y entiende su rutina, como parte de una estrategia global que le compromete y, a la vez, le mantiene atado a las evoluciones de cada uno de sus compañeros, entendiendo, ofreciendo solución a cada uno de los desajustes que puedan llegar a producirse, en un ámbito u otro y, en permanente escucha para desarrollar su cometido haciéndolo flexible al diálogo que se produce cuando ya el público abarrota la sala.

Imagen Corporativa en medio de la escena

Cuando la Imagen Corporativa, evoluciona, lo hace, siempre, en códigos de artes no escénicas y hasta, hace muy poco, no necesitó de ninguna otra herramienta o uso para vivir cómodamente en los mercados, sin embargo, cuando la platea se ilumina y por fin descubres que está llena, ni uno solo de sus usos en lenguajes, imagen y estrategia logra mantenerse satisfactoriamente, porque es la coherencia, de principio a fin, entre el "texto" y la partitura de acciones, el único camino viable para hacer partícipes a todos los que se relacionan con el Valor funcional, o pieza, señalando o no , la vigencia y utilidad real, no ya solo del producto, sino de la relación que se va a establecer con ellos.

Y sus equipos de trabajo, deberían estar ya enfrentando este tipo de retos que las artes escénicas, trabajan a diario para conseguir dar el paso exigido en la construcción de Reputación porque la realidad, aún no reconocida o recordada es que todo proyecto empresarial, no es más que una pieza comunicacional que, tiende a ser primero unidireccional para, nada más acumular experiencias, controladas o no en sus grupos interesados, pasar, sin querer a ser pieza que recibirá devoluciones, en todos los puntos de encuentro porque en la comunicación corporativa, promete, la relación.

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