lunes, 17 de marzo de 2014

Marketing de experiencias diseño desde el Valor Funcional

El pilar fundamental de trabajo para la implementación de Marketing de Experiencias pasa por percibir que, es precisamente el Valor Funcional, productos y servicios los que dan pie al comienzo de la relación con los grupos interesados y que siempre, es sobre sus eje, donde se desarrollará y se proyectará en hacia el futuro una oportunidad que puede llegar a ser considerada una gran experiencia o un nefasto cúmulo de despropósitos donde la Imagen de Marca, se juega su Valor Reputacional, en el diseño y puesta en pie del su Valor Emocional.

Todo, lo relacionado con producto y servicios, da sentido y vigencia a un proyecto de negocio y, a su vez, se convierte en el vehículo desde donde la fidelización aparece cuando logra establecerse una cuidada estrategia que asume su comunicacionalidad o, terminará convirtiéndose en una utopía a la que solo se podrá llegar, exigiendo compromisos al interlocutor, cuando no se le presta atención, más allá que la que intenta solo conseguir impacto de compra.

Es el producto y los servicios, en si mismos, una gran oportunidad que siendo valorada desde la construcción, la producción, la distribución, la venta y la postventa, el canal más adecuado para trasladar detalles de belleza e intención de cuidado de la relación, que se manifiesta en el mimo con el que se aplican mejoras percibidas o demandadas y mientras convierten, a todos los implicados en esas tareas en susceptibles de pertenecientes al diseño de un Valor de Responsabilidad Corporativa correcto y de ambas tareas, el contenido que acompañará a la Imagen de Marcas, adquirirá la entidad adecuada para lograr establecer relaciones, cada vez, más satisfactorias con todos los interesados.


  • Cuando el tejido empresarial permanece en espacios donde se cultiva la intención de mimar la tarea, dotándola de un carácter servicio y siente la libertad para desplegar el talento y la creatividad necesarios para lograrlo, todo el Valor Funcional adquiere el poder de convertirse en el artífice de una relación, con altas posibilidades de dilatarse en el tiempo porque se accede, a la habilidad de generar al fidelización precisa para obtener Valor Emocional.
  • El comportamiento de un tejido interno perteneciente a este tipo de tarea, en las condiciones de trabajo creadas para que florezca la creatividad, crea, por si mismo, el argumento de contenidos que levanta Valor de Responsabilidad Social Corporativa.
  • Extraer de todo el proceso el contenido que genera la experiencia diseñada para compartir en espacios de comunicación bidimensional, aporta la información necesaria, a tiempo real y más fiable que se puede obtener para poner en pie estrategias mucho más eficaces.

En un camino que, en apariencia permanece fuera del control al que estamos acostumbrados en medio de estructuras sólidamente apoyadas en la creación de una Cultura del miedo, alejada de los puntos de encuentro y tan temerosa que, solo tiene opción a mostrarse como una Imagen rígida incapaz de ofrecer soluciones satisfactorias, más que para ella misma, sin embargo, este recurso experiencial, ofrece la construcción de una Imagen con la  habilidad de anticiparse a la eventualidad, permitiendo incluso, el espacio para asumir errores, sin tener que alejarse de los grupos interesados que son los que mueven, de forma irremediable, los balances hasta convertirlos en beneficios o pérdidas económicas, por pérdida de confianza hacia una Imagen Corporativa inflexible que termina percibiéndose como algo molesto, quizá imprescindible y deseada como prescindible desde que aparezca, cualquier atisbo de competencia.

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