jueves, 17 de julio de 2014

Proceso de identificación del proyecto empresarial

El proceso de indentificación y aceptación de cualquier propuesta empresarial tiende a desarrollarse en una línea claramente extraíble que permite la observación y la implementación de estrategias concretas para poder interacturar con ella desplegando allí, la posibilidad de establecer, en todos los puntos de encuentro, una relación coherente, de principio a fin, que logre levantar una Imagen de Marca capaz de ser percibida como LoveMarks, sin la más mínima duda.

Proceso de encuentro

El primer encuentro con el cliente, se produce cuando este logra asociar el Valor Funcional a otros de características similares ya en el mercado. Ser igual o parecido, permite la aceptación rápida en el cliente que busca alternativas estructurales, accediendo a la misma funcionalidad, cuando en apariencia, además, llega aportando valores de servicios como plus a lo ya conocido.

En este momento de identificación, el nuevo competidor tiene un pequeño margen de ventaja que, bien aprovechado, permite sacar ventaja e incluso posicionar con solidez en los mercados pero, basar solo la expansión en este margen de diferencia, no permite solidificar una posición recientemente ganada, a no ser que la promesa se sostenga de forma certera y comprobable y de que, las construcciones provengan de las necesidades no satisfecha que la demanda, de ese producto, provoque en los puntos de encuentro.

A día de hoy, atendiendo a un sentido de observación neutral, hay tanta demanda que reclama relaciones satisfactorias a todos los niveles de uso de producto y  relación en el momento de venta y postventa que la cualidad de solidez tiende, de forma irremediable a la construcción real de la formulación que intenta levantar Reputación como Marca y es el espacio vacío que los nuevos modelos de negocio, tenderán a llenar hasta desbancar a todas las compañías que dejaron de caminar buscando la satisfacción de la relación.

Acabado el proceso de identificación del espacio y las características definitorias del proyecto empresarial  a través de su Valor Funcional, tanto en su producto, como en servicios añadidos, el segundo encuentro, sucede cuando, el ciente logra identificar el carácter y la personalidad que acompaña a ese Valor Funcional. 

La personalidad y el carácter, en la mayoría de proyectos con los que nos relacionamos a diario, tienden a aparentar diferencia en las formas pero, se muestran casi idénticos en todos sus procedimientos, a tal nivel que cualquiera que haya estado interesado y haya compartido relación con varias propuestas que ocupan el mismo nicho de mercado, es capaz de manifestar la igualdad, hasta simplificar con un "Son más de lo mismo" aquello que resulta molesto y que esconde la estructura Corporativa que dificulta la relación.

Dar el salto, más allá de la Imagen Corporativa para dar satisfacción a la demanda de relaciones satisfactorias que saturan los mercados, pasa por la construcción coherente entre el discurso y las políticas que logran ser leídas y se convierten en relación por medio de procedimientos y estrategias para lograr la transformación que se precisa para trasladar una Imagen de Marca que logre levantar Reputación. 

Interferir para implementar Imagen de Marca en estos momentos del proceso de identificación, logran revalorizar económicamente todo el proyecto empresarial, logrando mejor posicionamiento en los mercados. 

Cambiar respuestas que se amparan en el recurso "Procedimiento de empresa" para no dar satisfacción real a las demandas pasa por:


  • Reservar el concepto de interacción transpasando la frontera que se refuerza en la intención de la colaboración mutua.
  • Olvidar la intención de apoyar el discurso corporativo solo en una construcción que lanza mensajes que no tienen eco en las acciones que ejecuta el proyecto. 
  • Extender la linealidad de los discursos y logotipos traspasando superficies planas de comunicación.
  • Establecer la visión de diseño de espacios de encuentro como entornos adecuados para lograr interacción y diálogo enriquecedores para todas las partes.
  • Recomponer los espacios de encuentro como experiencias compartidas óptimas, allí donde la promesa de obligado cumplimiento pueda ser comprobable y certera.


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