jueves, 3 de julio de 2014

Recursos unidireccionales Vs recursos experienciales

Un concepto de Branding que no estime observar, investigar, poner a prueba diferentes canales de comunicación engordando mensajes con contenidos veraces apoyados en estructuras de acción, manifestadas en políticas y procedimientos que transforman la Imagen Corporativa hasta convertirla en Imagen de Marca que no necesita suplicar amor o, no logrará implantarse como una solución y si como una continuación de los hábitos de Marketing que, en realidad, no obtendrá el resultado de éxito que se espera.

No va a cambiar Branding la forma de las estructuras de forma drástica o radical, aunque si tenderá a desdibujar conceptos altamente jerarquizados y ampliará las fórmulas de Marketing hasta convertirlas en la forma más correcta para trasladar coherencia buscando el impacto de venta pero, a la vez, conseguir el necesario apoyo de contenidos que ofrecerán la posibilidad de convertir el modelo de negocio en un miembro influyente en las comunidades donde desarrolla su actividad.

Recursos unidireccionales

Son los que amplifican las redes de captación, a través, de mensaje, más o menos atractivos con el objetivo de la venta o aceptación del producto y los servicios. De forma rutinaria, estos recursos se han apoyado en fórmulas de emisión que implican la elaboración de un discurso que espera ser aceptado como una verdad inamovible y destinada a ser la imagen indeleble que, sin embargo, es destruida, nada más tocar cualquier punto de encuentro donde los grupos interesados se encuentran con la imposibilidad de la interacción y la actitud rígida de una Imagen Corporativa que se oculta detrás de leyes o políticas que, poco o nada, tienden a dar satisfacción a demandas que se trasladan desde elementos internos o externos de su tejido empresarial.

La apoyatura de comunicación publicitaria consigue posicionarse, a través, de soportes que trasladan mensajes: Papel y pantallas se destinan a un uso que consigue trasladar mensajes simples o consejos pero pierde la posibilidad de interacción, dejando en manos de la experiencia acumulada, la búsqueda incesante de información y la reflexión una toma de decisión que puede incluir la aceptación de la propuesta pero también la habilidad negociadora que esquilma al proyecto en un formato de simple copia de lo que éste proyecta, inyectando a todo el tejido empresarial, la idea de que no hay más opción para la fidelización que la eterna y encadenada carrera por la oferta.

Recursos experienciales

El concepto de experiencia tiene en cuenta la relación que se establece con el interlocutor desde que se inicia el diseño y la producción de productos y servicios hasta fases posteriores a la venta destinando recursos a la implantación de generación de una experiencia relacional positiva de inicio a fin de la relación. La adecuada planificación y  puesta en pie de este tipo de propuesta habilita la posibilidad de construir un Valor Funcional atado a un perfecto diseño de Valor Emocional desde donde el Valor de Responsabilidad Social Corporativo se dibuja con mucha facilidad.

Cuando el tejido empresarial logra ser dirigido hacia la construcción de una relación satisfactoria con todos los grupos interesados la Fidelización logra imponerse, como norma, en todo el tejido interno, mientras se proyecta en todo el tejido externo del proyecto y obliga a toda la estructura a diseñar espacios internos de trabajo donde la erradicación de la Cultura del miedo habitual en la mayoría de los entornos empresariales como la única solución que da resultados en producción para dar con la habilidad de transformar empleados en embajadores de Imagen de Marca, abaratando todos los costes sobre control y calidad que tanto necesita la Imagen Corporativa y que se desbordan en los puntos de encuentro como la evidencia, clara y contundente de que, por mucha venta que se haga, en realidad, no hay diseño coherente de un aValor de Responsabilidad Social Corporativa correcto. 

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